Brenda Vega

“Orientación al objeto”

Brenda Vega, nos comparte sobre su proyecto, “Orientación al objeto”.


FA: ¿Cómo nace la idea del proyecto que presentaste a Foto Álbum?

BV: “Orientación al Objeto” es una serie que nació durante mi maestría en el año 2016, fue uno de los procesos que estaba realizando para obtener un error creado por la máquina (entiéndase como máquina a las computadoras, celulares), y no uno creado desde photoshop o sea un efecto estético, como es mucho de los casos del “glitch art”. En ese entonces buscaba una forma de encontrar significado al colapso digital-material, el cual se transformó en mi preocupación artística, el colapso en el cual los seres humanos vivimos a diario.


FA: ¿Cómo fue el proceso al realizar este proyecto; de hacer fotografía análoga, digital y video? ¿Cómo te acercaste a esta forma de trabajar?

BV: Trabajo de la misma manera y dedicación con fotografía análoga, así como con la digital. Me gustan los dos formatos, ninguno desmerece al otro, con la diferencia que la fotografía análoga requiere de mayor tiempo, es más artesanal y por ende se la considera más preciosa. En los últimos 5 años ha habido un regreso a lo analógico, lo cual es bueno, pues digamos, en un contexto local, las carreras de Arte ya empezaban a deshacerse de sus laboratorios analógicos, pero hoy en día aún existen, están ahí estoicos esperando ser usados.

Creo además que la mezcla de formatos da nuevos significados a una imagen o a una idea. Necesariamente lo análogo debe pasar por lo digital para ser visto hoy en día. En mi caso, no me gusta ampliar mis fotos análogas, las revelo y luego las escaneo digitalmente, es por eso que esta serie es importante para mí, porque dentro de este proceso controlado encontré un error, las líneas de colores en cada foto son producto del escáner, abrí la tapa del mismo por un error mientras la imagen estaba siendo escaneada y ahí apareció – este efecto estético que clamaba por significación – que ocupó su lugar en la imagen y que se lo pudo reproducir más de una vez.


FA: ¿Este proyecto está finalizado? o, si está en proceso, ¿cuál sería el siguiente paso?

BV: El proyecto como se lo ve, ya llegó a su fin. Me interesa como preocupación artística o como propuesta personal la nueva ontología hacia los objetos. “OOO” como se la conoce en el mundo filosófico, esta propuesta novedosa fue recientemente acuñada por un filósofo norteamericano, Graham Harman, quién inspirado en “el ser y la máquina” de Heidegger, presentó una nueva corriente de pensamiento, “la ontología orientada al objeto”, en la cual a breves rasgos, propone que los objetos en el mundo tienen la misma importancia que el ser humano; es decir, el humano ya no es el centro del mundo, es uno más, y eso resonó en mí mientras leía a estos filósofos, pues el ser humano, siendo tan dependiente de la máquina y la herramienta, no es más importante hoy en día.
Espero muchos detractores de las ideas que expongo, pero también pienso que el artista tiene la libertad de especular en ideas filosóficas que puedan dejar un mensaje mediante una o varias obras.



FA: Tus imágenes estética y conceptualmente podría decirse que se salen del clásico documentalismo, por lo cual, puede ser difícil para personas que no estén en el mundo del arte contemporáneo, entenderlas, ¿cuál crees que sería el proceso para llevar la fotografía a estos niveles y preparar a los espectadores para este tipo de imágenes?

BV: Nunca he considerado que mi trabajo en general sea documental, o que yo me considere fotógrafa documental, me considero artista y mi medio de elección es la fotografía, por tanto esta serie es conceptual. Claro que, son imágenes lindas de ver, que no sucede con otras de mis obras necesariamente, y creo que esa es la entrada ideal para el público que está acostumbrado a ver obras de carácter documental, es decir, el fotógrafo captura lo que sucede en la escena. Bueno, el documental tiene mucha apertura, y no es un género en el cual me sienta cómoda. Pero como muchas fotógrafas creo que es un género que me permitió iniciar en la fotografía hace ya varios años.

También pienso que los públicos de nuestro país no están acostumbrados a ver fotografía artística, y esta es una crítica en general que da paso a un debate más extenso, pues los sectores más amplios critican al arte esnobista quiteño por ser “arte para artistas”, y creo que eso es pensar de manera sesgada. Pues, así como se nos inculcó desde niños a ir a museos, (y la mayoría tomábamos estas salidas como paseos), es nuestra obligación como públicos tener una mente abierta al ver un trabajo diferente y no entenderlo del todo y buscar alternativas de significación para entender una obra. También creo que hace falta dentro de la educación primaria, secundaria y terciaria, incluir materias como arte universal o historia del arte para entender los procesos por los cuales los artistas han evolucionado a lo largo de la historia.

No quiero alargar mi respuesta, pero debo añadir que particularmente siento una molestia a las imágenes bien hechas y a la gente que valora una fotografía solamente por su tecnicidad. Esto es algo muy amateur que debe dejarse de lado el momento de juzgar una obra por todas sus posibles entradas.


FA: ¿Es la primera vez que abordas el tema del objeto y la imagen como tal?, Qué te ha motivado a elegir esta temática?

AMB: Estoy trabajando un proyecto de fotografía documental que habla sobre la cotidianidad de las mujeres campesinas que se encuentran afectadas por el cambio climático.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

BV: Como mencioné anteriormente, es un tema que me apasiona pues descoloca los pensamientos hacia el ser humano como se lo venía pensando con la teoría antropocéntrica.
Me agrada salir de ese pensamiento y plantear nuevas posibilidades que no tienen necesariamente relación con el humano, como la posibilidad de un futuro en el que humano no tiene cabida o no ha influenciado en lo absoluto, las imágenes creadas por la máquina, sin interpretación.


FA: Cuéntanos tus proyectos actuales relacionados con la fotografía, sean proyectos personales o comerciales.

BV: Estoy trabajando en tres obras al momento. La primera es una obra con técnica mixta que incluye a los cianotipos (técnica Victoriana de fotografía sin cámara, con exposición al sol), en esta obra abarco pensamientos acerca de la negación a ser madre y el rol de la mujer como artista y activista, es una obra que acabo de iniciar que se encuentra en etapa de bocetos, que espero, tenga más cuerpo y logre exhibirse antes de finalizar el año.

Además, estoy trabajando en una serie de performances que hablan sobre el acoso sexual en las instituciones públicas, esta obra está aún de igual manera, en primeras instancias, me estoy centrando, sobre todo, en la investigación de hechos reales, sobre los acosos a las mujeres por parte de las figuras de autoridad.

Finalmente, el 1 de agosto empiezo una residencia artística en Atina, Italia, esta residencia la comparto junto con mi pareja, quien es fotógrafo paisajista, la propuesta de esta residencia de tres semanas, es pensar a la imagen en relación al tiempo como una construcción social y las posibilidades de la imagen del paisaje como una herencia occidental de alejamiento hacia lo natural y una mirada de nostalgia desde la gran urbe. Esa la propuesta inicial, lo hermoso de las residencias artísticas es que a medida que te encuentras con el lugar, los objetivos cambian y los planteos migran hacia algo más elaborado que no acaba con la residencia, sino más bien, es el inicio de una investigación más a largo plazo.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

BV: Creo que mi mirada hacia el documentalismo siempre va a ser crítica, esto es debido a que siento que el documental es un género muy explotado y que ha permitido en muchas instancias, explotar el drama humano para ganar la celebridad del fotógrafo. Por supuesto esto tiene sus bemoles y una de mis referentes más importantes es Dorothea Lange, quien, comprometida a su causa, retrató durante años a las catástrofes de la gran depresión que derivaron en una imagen que ha impactado de distintas maneras a cómo vemos el documental hoy en día, como es el caso de “Migrant Mother” y que logró su objetivo: ayudar a los campamentos de migrantes con suministros. Pero tampoco puedo olvidar una imagen más reciente después del terremoto de Haití de 2010; la adolescente muerta Fabienne Cherisma y una decena de fotógrafos haciéndole fotografías, la crítica está hacia los fotógrafos que tienen una misma historia a pesar de pertenecer a otro medio.

Siento también que en Ecuador los fotógrafos se vuelcan a la fotografía documental como una entrada hacia la misma fotografía, y es el caso de la más reciente marcha del orgullo gay, en la cual se podía ver desde las redes sociales, que alumnos de escuelas de fotografías salen a “practicar” utilizando la marcha como un pretexto ideal para lograr una historia sin incomodarse del todo. Es lo que me pasa con el documental, veo las pocas figuras de renombre y varias personas copiando sus historias, como es el caso más reciente de los migrantes venezolanos en la Estación de Transportes de Carcelén en Quito, quienes llevaban varios meses ahí acampando y un fotógrafo empezó a hacer fotos de sus historias desgarradores y de repente, mi feed de Instagram estaba plagado de las “mismas” fotografías en la Estación. Claro que las autoridades locales trataron de justificar lo sucedido y brindar ayuda, el objetivo del documental se cumplió, pero ya me quedó la sensación de copia y comodidad ante una historia.

Es por esto que creo que el género en el Ecuador está muy tierno, se necesitan más voces, con más atrevimiento y con más historias alejadas del paradigma de situación triste y fotos de clave baja. Se necesitan voces femeninas, de minorías, que no tengan miedo a ser juzgadas por empezar proyectos diferentes, y se necesita a más de la técnica y de tener una “buena cámara”, suficiente tesón para encarar un proyecto a largo plazo que puede ser algo que nunca se lo ha tratado y que tiene un final de transformación evidente.