Adela Salcedo

“Sit down and look pretty”

Adela Salcedo, fotógrafa seleccionada en la categoría estudiantes, nos cuenta sobre su acercamiento a la fotografía y sobre el proyecto que presentó a Foto Álbum.

AS: Desde niña siempre me fijé en cosas que aparentemente nadie encontraba interesantes. Desde el detalle del pétalo de una flor a la cara inusual de una persona que caminaba por la calle, siempre andaba pendiente del mundo a mi alrededor. Durante gran parte de mi vida solo pensé lo que todo el mundo me decía, que era una niña que se distrae fácilmente y andaba con la cabeza en las nubes, hasta que a los 16 años me di cuenta que podía utilizar una cámara de fotos para mostrarles a otras personas, al menos en parte, como yo veía el mundo y todos los detalles en los que veía pero el resto no notaba.

Comencé a desarrollar la idea para el proyecto “sit down and look pretty¨ después de leer un texto por Richard Dyer, para una clase de género en la universidad, titulado ¨Don’t look now¨ sobre la historia de las imágenes eróticas masculinas. Este texto me hizo reflexionar sobre dos cosas. En primer lugar me di cuenta que nunca me había detenido a pensar en la imágenes eróticas masculinas porque son poco comunes en nuestra sociedad, en especial en comparación con las imágenes eróticas femeninas. En segundo lugar empecé a pensar en el lenguaje no verbal y como al no haber palabras que acompañan muchos retratos fotográficos, solo con el lenguaje no verbal ya se podía transmitir tanta información sobre como funciona nuestra sociedad. Este texto me llevó a investigar las fotos pin-up del siglo XX en EEUU y mi proyecto se fue desarrollando a partir de eso.


FA: ¿Cuales fueron los retos que encontraste al desarrollar este proyecto y cuanto tiempo te tomó terminarlo?

AS: Me demoré seis meses en desarrollar este proyecto. Me encontré en primer lugar con un par de retos técnicos. Poco antes de comenzar a tomar las fotos de mi proyecto se dañó mi cámara. Afortunadamente aun estaba en la universidad y podía pedir prestado el equipo para seguir con el proyecto. Entonces una complicación que tuve fue tener que adaptarme a diferentes cámaras y equipos de iluminación cada vez que quería tomar una nueva foto.

Sin embargo, el problema mas grande que tuve fue el descubrir qué quería decir. Después de un par de meses de investigación, sentía que tenia muchas cosas que quería decir y me costó mucho enfocarme y llegar a un solo tema. Para hacer esto me sirvió el típico consejo de “habla sobre lo que sabes”. Descubrí que el tema de la objetificación de la mujer me molestaba tanto, porque mas allá de la objetificación sexual, sentía que a mi alrededor veía todo el tiempo como las opiniones de mujeres y sus decisiones sobre sus propias vidas se consideraban menos importantes que las opiniones y decisiones de los hombres cercanos a esas mujeres. Otro reto con el que me encontré fue que durante el proceso de realizar mi proyecto les comentaba a amigos y familia sobre mi investigación y me sorprendió muchísimo recibir respuestas como “eso no es machismo” “eso no pasa” o “eso no tiene nada de malo” refiriéndose a la objetificación de la mujer. No obstante, este fue un reto que en el fondo me ayudó a continuar y a sentirme cada vez mas apasionada por el proyecto.



FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

AS: En mi opinión, me parece que hay cada vez mas oportunidades para darse a conocer como fotógrafo documental en Ecuador. Hace unos años era casi imposible encontrar concursos o talleres. Hoy en día, si estas atento, puedes encontrar oportunidades en internet. Lo que si siento es que aun no se ve tanta diversidad en el mundo de la fotografía documental en nuestro país. La mayoría de fotógrafos ecuatorianos aun son por lo general hombres, aunque cada vez se ven más mujeres, blancas y de clase media-alta. Me encantaría ver mas fotógrafos indígenas, afro ecuatorianos, de grupos LGBTI en Ecuador. Cada persona es un mundo y entre más cosmovisiones logremos plasmar a través del arte, mas interesante será.



FA: Háblanos sobre otros proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria.

AS: El proyecto que estoy desarrollando en este momento trata sobre la lactancia materna. Me parece interesante como algo tan normal y natural es visto en nuestra sociedad como tabú. Las madres en nuestra sociedad son criticadas con respecto a este tema hagan lo que hagan. Si una mujer decide darle leche materna a su hijo, más le vale que no lo haga en público porque a mucha gente le da asco; pero si le da biberón entonces es mala madre…

Insistimos como sociedad que una madre debe dar leche materna a su hijo, sin embargo todos los días a miles de mujeres trabajadoras se les niega el derecho de sacarse leche en horarios laborales. Recién comienzo este proyecto pero es un tema que me parece muy interesante y espero poder trasladarlo a imágenes muy pronto.


Dominique Riofrio

“Feminidad en la oficina”

Dominique Riofrío, fotógrafa seleccionada por Foto Álbum en la categoría profesional habla sobre su acercamiento a la fotografía y sobre su proyecto, “feminidad en la oficina”.


DR: Cuando estaba cerca de graduarme de la universidad, con una licenciatura en periodismo y literatura, tomé una clase de fotografía. Creo que esa fue la primera vez que cogía una cámara y desde ahí comencé a usar esa herramienta para acercarme a las personas y contar sus historias.

La idea de este proyecto surgió a partir de un taller de fotografía con el colectivo Runa Photos. En el taller nos habíamos dividido en tres grupos y decidimos documentar tres calles de Quito. Yo tomé la Avenida República del Salvador, una avenida que está ubicada en el centro-norte de la ciudad. En esta calle hay muchas viviendas de clase media-alta y también muchas oficinas privadas y públicas (dos ministerios están ubicados ahí). Podíamos documentar cualquier aspecto de esta calle y yo decidí meterme al Ministerio del Trabajo. Me interesó particularmente documentar las oficinas porque yo nunca he trabajado en una y aunque se lo puede ver como un espacio aburrido, a mí me parecía que estaba lleno de detalles divertidos.

Este proyecto en marcha busca documentar la cotidianidad de las mujeres que trabajan en oficinas públicas y privadas en Quito. Con estas imágenes quiero explorar los comportamientos, intereses, gestos, atributos, apariencias, roles y expectativas que hemos llegado a asociar con ser mujer en estos espacios. Busco mostrar cómo las mujeres actúan en estos espacios donde pasan la mayor parte de su día y explorar también cómo interactúan con sus colegas.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

DR: Cuando comencé a hacer estas fotos me llamaba la atención tantas cosas que sucedían en las oficinas, entonces, el primer reto que tuve fue encaminar las fotos hacia un tema más específico. Después de unos días de estar ahí, conversando y conociendo gente, una chica me comentó sobre como ella sentía que debía vestirse para ser tomada en serio por sus colegas hombres. Por ejemplo: usar tacos altos para ser igual o más alta que sus colegas, usar colores oscuros porque son más “serios” y ropa no muy “atrevida”. Eso me llamó mucho la atención y desde ahí comencé a explorar los detalles y elementos que puedan mostrar como se construye lo femenino en estos espacios.

Este proyecto realmente no ha tenido un momento de cierre. He vuelto de manera intermitente a tomar fotos desde que inicié el proyecto hace casi tres años. Es para mí un proyecto divertido y hasta cierto punto ligero, que me ha permitido refrescarme de otros trabajos que he venido realizando en este tiempo.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

DR: Creo que la fotografía documental en el Ecuador está en un punto muy fértil. Ahora hay muchas personas que trabajamos de manera independiente y que buscamos constantemente nuevas cosas que contar. En este sentido hay una libertad de explorar temas diferentes y nuevos. Además se siente la presencia de muchas mujeres fotógrafas que se han tomado las calles. A mí me emociona mucho eso porque recuerdo que hace unos 6 años, cuando yo empecé a trabajar en un diario, habían muy pocas mujeres en el medio. Además, estamos cada vez más conectadas entre nosotras y eso es importante, nos da fuerza.


FA: ¿Tienes nuevos proyectos en mente? Háblanos acerca de otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria.

DR: Actualmente estoy trabajando en colectivo con Michelle Gachet, una colega y amiga. Hemos decidido trabajar juntas para enriquecer las historias que cada una quiere contar. Actualmente estamos trabajando en algunos proyectos que me emocionan mucho. Uno, por ejemplo, sobre la vida cotidiana de estudiantes de distintos colegios de Quito. Y otro, que es muy personal, sobre el aborto en Ecuador. Por ahora, he comenzado haciendo fotos de mujeres que han abortado para crear, en colaboración con ellas, una imagen que represente cómo ellas ven su aborto. Estas imágenes son solo el inicio de un proyecto que busca explorar las varias matices dentro de este gran tema que es el aborto en Ecuador. 

Esperamos trabajar por un largo tiempo en estos proyectos y queremos utilizar no solo la fotografía sino otras herramientas, como el video y el sonido, para contar estas historias.


Brenda Vega

“Orientación al objeto”

Brenda Vega, nos comparte sobre su proyecto, “Orientación al objeto”.


FA: ¿Cómo nace la idea del proyecto que presentaste a Foto Álbum?

BV: “Orientación al Objeto” es una serie que nació durante mi maestría en el año 2016, fue uno de los procesos que estaba realizando para obtener un error creado por la máquina (entiéndase como máquina a las computadoras, celulares), y no uno creado desde photoshop o sea un efecto estético, como es mucho de los casos del “glitch art”. En ese entonces buscaba una forma de encontrar significado al colapso digital-material, el cual se transformó en mi preocupación artística, el colapso en el cual los seres humanos vivimos a diario.


FA: ¿Cómo fue el proceso al realizar este proyecto; de hacer fotografía análoga, digital y video? ¿Cómo te acercaste a esta forma de trabajar?

BV: Trabajo de la misma manera y dedicación con fotografía análoga, así como con la digital. Me gustan los dos formatos, ninguno desmerece al otro, con la diferencia que la fotografía análoga requiere de mayor tiempo, es más artesanal y por ende se la considera más preciosa. En los últimos 5 años ha habido un regreso a lo analógico, lo cual es bueno, pues digamos, en un contexto local, las carreras de Arte ya empezaban a deshacerse de sus laboratorios analógicos, pero hoy en día aún existen, están ahí estoicos esperando ser usados.

Creo además que la mezcla de formatos da nuevos significados a una imagen o a una idea. Necesariamente lo análogo debe pasar por lo digital para ser visto hoy en día. En mi caso, no me gusta ampliar mis fotos análogas, las revelo y luego las escaneo digitalmente, es por eso que esta serie es importante para mí, porque dentro de este proceso controlado encontré un error, las líneas de colores en cada foto son producto del escáner, abrí la tapa del mismo por un error mientras la imagen estaba siendo escaneada y ahí apareció – este efecto estético que clamaba por significación – que ocupó su lugar en la imagen y que se lo pudo reproducir más de una vez.


FA: ¿Este proyecto está finalizado? o, si está en proceso, ¿cuál sería el siguiente paso?

BV: El proyecto como se lo ve, ya llegó a su fin. Me interesa como preocupación artística o como propuesta personal la nueva ontología hacia los objetos. “OOO” como se la conoce en el mundo filosófico, esta propuesta novedosa fue recientemente acuñada por un filósofo norteamericano, Graham Harman, quién inspirado en “el ser y la máquina” de Heidegger, presentó una nueva corriente de pensamiento, “la ontología orientada al objeto”, en la cual a breves rasgos, propone que los objetos en el mundo tienen la misma importancia que el ser humano; es decir, el humano ya no es el centro del mundo, es uno más, y eso resonó en mí mientras leía a estos filósofos, pues el ser humano, siendo tan dependiente de la máquina y la herramienta, no es más importante hoy en día.
Espero muchos detractores de las ideas que expongo, pero también pienso que el artista tiene la libertad de especular en ideas filosóficas que puedan dejar un mensaje mediante una o varias obras.



FA: Tus imágenes estética y conceptualmente podría decirse que se salen del clásico documentalismo, por lo cual, puede ser difícil para personas que no estén en el mundo del arte contemporáneo, entenderlas, ¿cuál crees que sería el proceso para llevar la fotografía a estos niveles y preparar a los espectadores para este tipo de imágenes?

BV: Nunca he considerado que mi trabajo en general sea documental, o que yo me considere fotógrafa documental, me considero artista y mi medio de elección es la fotografía, por tanto esta serie es conceptual. Claro que, son imágenes lindas de ver, que no sucede con otras de mis obras necesariamente, y creo que esa es la entrada ideal para el público que está acostumbrado a ver obras de carácter documental, es decir, el fotógrafo captura lo que sucede en la escena. Bueno, el documental tiene mucha apertura, y no es un género en el cual me sienta cómoda. Pero como muchas fotógrafas creo que es un género que me permitió iniciar en la fotografía hace ya varios años.

También pienso que los públicos de nuestro país no están acostumbrados a ver fotografía artística, y esta es una crítica en general que da paso a un debate más extenso, pues los sectores más amplios critican al arte esnobista quiteño por ser “arte para artistas”, y creo que eso es pensar de manera sesgada. Pues, así como se nos inculcó desde niños a ir a museos, (y la mayoría tomábamos estas salidas como paseos), es nuestra obligación como públicos tener una mente abierta al ver un trabajo diferente y no entenderlo del todo y buscar alternativas de significación para entender una obra. También creo que hace falta dentro de la educación primaria, secundaria y terciaria, incluir materias como arte universal o historia del arte para entender los procesos por los cuales los artistas han evolucionado a lo largo de la historia.

No quiero alargar mi respuesta, pero debo añadir que particularmente siento una molestia a las imágenes bien hechas y a la gente que valora una fotografía solamente por su tecnicidad. Esto es algo muy amateur que debe dejarse de lado el momento de juzgar una obra por todas sus posibles entradas.


FA: ¿Es la primera vez que abordas el tema del objeto y la imagen como tal?, Qué te ha motivado a elegir esta temática?

AMB: Estoy trabajando un proyecto de fotografía documental que habla sobre la cotidianidad de las mujeres campesinas que se encuentran afectadas por el cambio climático.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

BV: Como mencioné anteriormente, es un tema que me apasiona pues descoloca los pensamientos hacia el ser humano como se lo venía pensando con la teoría antropocéntrica.
Me agrada salir de ese pensamiento y plantear nuevas posibilidades que no tienen necesariamente relación con el humano, como la posibilidad de un futuro en el que humano no tiene cabida o no ha influenciado en lo absoluto, las imágenes creadas por la máquina, sin interpretación.


FA: Cuéntanos tus proyectos actuales relacionados con la fotografía, sean proyectos personales o comerciales.

BV: Estoy trabajando en tres obras al momento. La primera es una obra con técnica mixta que incluye a los cianotipos (técnica Victoriana de fotografía sin cámara, con exposición al sol), en esta obra abarco pensamientos acerca de la negación a ser madre y el rol de la mujer como artista y activista, es una obra que acabo de iniciar que se encuentra en etapa de bocetos, que espero, tenga más cuerpo y logre exhibirse antes de finalizar el año.

Además, estoy trabajando en una serie de performances que hablan sobre el acoso sexual en las instituciones públicas, esta obra está aún de igual manera, en primeras instancias, me estoy centrando, sobre todo, en la investigación de hechos reales, sobre los acosos a las mujeres por parte de las figuras de autoridad.

Finalmente, el 1 de agosto empiezo una residencia artística en Atina, Italia, esta residencia la comparto junto con mi pareja, quien es fotógrafo paisajista, la propuesta de esta residencia de tres semanas, es pensar a la imagen en relación al tiempo como una construcción social y las posibilidades de la imagen del paisaje como una herencia occidental de alejamiento hacia lo natural y una mirada de nostalgia desde la gran urbe. Esa la propuesta inicial, lo hermoso de las residencias artísticas es que a medida que te encuentras con el lugar, los objetivos cambian y los planteos migran hacia algo más elaborado que no acaba con la residencia, sino más bien, es el inicio de una investigación más a largo plazo.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

BV: Creo que mi mirada hacia el documentalismo siempre va a ser crítica, esto es debido a que siento que el documental es un género muy explotado y que ha permitido en muchas instancias, explotar el drama humano para ganar la celebridad del fotógrafo. Por supuesto esto tiene sus bemoles y una de mis referentes más importantes es Dorothea Lange, quien, comprometida a su causa, retrató durante años a las catástrofes de la gran depresión que derivaron en una imagen que ha impactado de distintas maneras a cómo vemos el documental hoy en día, como es el caso de “Migrant Mother” y que logró su objetivo: ayudar a los campamentos de migrantes con suministros. Pero tampoco puedo olvidar una imagen más reciente después del terremoto de Haití de 2010; la adolescente muerta Fabienne Cherisma y una decena de fotógrafos haciéndole fotografías, la crítica está hacia los fotógrafos que tienen una misma historia a pesar de pertenecer a otro medio.

Siento también que en Ecuador los fotógrafos se vuelcan a la fotografía documental como una entrada hacia la misma fotografía, y es el caso de la más reciente marcha del orgullo gay, en la cual se podía ver desde las redes sociales, que alumnos de escuelas de fotografías salen a “practicar” utilizando la marcha como un pretexto ideal para lograr una historia sin incomodarse del todo. Es lo que me pasa con el documental, veo las pocas figuras de renombre y varias personas copiando sus historias, como es el caso más reciente de los migrantes venezolanos en la Estación de Transportes de Carcelén en Quito, quienes llevaban varios meses ahí acampando y un fotógrafo empezó a hacer fotos de sus historias desgarradores y de repente, mi feed de Instagram estaba plagado de las “mismas” fotografías en la Estación. Claro que las autoridades locales trataron de justificar lo sucedido y brindar ayuda, el objetivo del documental se cumplió, pero ya me quedó la sensación de copia y comodidad ante una historia.

Es por esto que creo que el género en el Ecuador está muy tierno, se necesitan más voces, con más atrevimiento y con más historias alejadas del paradigma de situación triste y fotos de clave baja. Se necesitan voces femeninas, de minorías, que no tengan miedo a ser juzgadas por empezar proyectos diferentes, y se necesita a más de la técnica y de tener una “buena cámara”, suficiente tesón para encarar un proyecto a largo plazo que puede ser algo que nunca se lo ha tratado y que tiene un final de transformación evidente.

Ana María Buitron

“Desatadas”

Ana María Buitron, nos comparte sobre su proyecto, “Desatadas”.

AMB: ”Desatadas” es un proyecto que nació como la búsqueda de mi identidad en la sociedad en la que crecí. Me pareció necesario entender cómo sienten otras mujeres temas que me tocaban, que me daban vuelta la cabeza todos los días.


Así, a finales de 2016 empecé a acercarme a mujeres para conocer la relación que han establecido con su cabello. La sorpresa fue inmensa, fue linda… empecé e escuchar tantas historias de aceptación, de dolor, de lucha, de cambio, y todo esto se manifiesta en la forma en que todas estas mujeres llevan su cabellera, en la estética de cada una.

Este es un proyecto en curso que cuenta historias de mujeres a través de retratos y testimonios escritos y en audio. Muestra cómo la identidad, social o étnica, y las emociones se reflejan a través de la estética del cabello y cómo nuestras representaciones pueden quebrarse a raíz de experiencias particulares.


FA: Sabemos que tu proyecto está en proceso y que no solamente está compuesto por fotografías. Hemos podido ver en tu web que las imágenes están acompañadas de texto y que también se están generando entrevistas en video. Cuéntanos hacia dónde va el proyecto y si tiene un formato final y a qué público diriges este trabajo?

AMB: El proyecto se ha convertido en una “trenza audiovisual”, se compone de retratos fotográficos, testimonios y productos audiovisuales.
Nuestro primer objetivo es pensar en una exposición abierta a todo el mundo, y lo digo “nuestro” porque Ana María Prieto (realizadora audiovisual) se ha sumado a Desatadas para dirigir los videos que acompañarán a este proyecto.


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La exposición la queremos realizar en 2019, será un montaje que propone una experiencia interactiva donde el visitante pueda continuar con el ejercicio de dejar su testimonio y seguir fotografiándose. La expo tendrá fotografías impresas y elementos para sumergirse en los productos audiovisuales, en los que podrán escuchar los testimonios de casi todas las mujeres que hemos entrevistado y conocerlas en clips de video.

El público es tan amplio y variado como las historias de las mujeres. Queremos que hombres, mujeres, jóvenes y niñ@s pueda vivir esta experiencia.


FA: ¿Cuál fue el proceso al realizar este proyecto?

AMB: El proyecto inició cuando yo entrevistaba a varias mujeres, las retrataba con fotografías y les pedía que escriban su testimonio. Ana María Prieto conoció del proyecto y con emoción me propuso ser parte desde el lado audiovisual y juntas decidimos aplicar a los fondos concursables del Ministerio de Cultura.
Al ganar estos fondos organizamos mejor nuestros procesos de trabajo y fortalecimos el desarrollo del proyecto durante 2018. 


Publicamos una convocatorio en redes sociales y en periódicos a nivel nacional, invitamos a todas las mujeres que quisieran contarnos las historias que plasman en su cabello.
La convocatoria fue masiva, fue tan increíble! Nos escribieron más de 140 mujeres! Con el tiempo vamos entrevistando a algunas de ellas, hasta ahora hemos conversado con 50.
Después de las entrevistas de audio, procedemos a seleccionar a algunas de las mujeres para construir los retratos fotográficos y a la par también seleccionamos a las mujeres que queremos retratarles en video.


FA: Tu proyecto habla sobre la identidad y las emociones de la mujer en el Ecuador. Cómo están tomando ellas la idea de este proyecto? Crees que la fotografía podría cumplir un rol de terapia o catarsis en estos encuentros?

AMB: Desde hace algunos años decidí que es muy importante para mí crear proyectos que ayuden a que las personas eleven su voz, para que a través de herramientas como la fotografía puedan expresarse. Desatadas, es un proyecto que acoge a todas las mujeres que tienen necesidad de conversar, de decir. Todas las mujeres que se han acercado y han contado su historia consideran que es un ejercicio liberador, casi tan cercano a un diván, donde sus relatos reafirman, temen y se enjuagan.
A partir de ello confirmo que las mujeres necesitamos espacios seguros en los que podamos hablar sin sentirnos juzgadas o vulneradas.



FA: ¿Es la primera vez que abordas el tema de la identidad y las emociones de la mujer?

AMB: Sí. Y la experiencia ha sido tan poderosa, tan sensible, que siento mucha responsabilidad en la forma en la que voy a mostrar los relatos de todas ellas.  A partir de esta experiencia quiero continuar con proyectos que involucren la visión de nosotras las mujeres.



FA: Cuéntanos tus proyectos actuales relacionados con la fotografía, sean proyectos personales o comerciales.

AMB: Estoy trabajando un proyecto de fotografía documental que habla sobre la cotidianidad de las mujeres campesinas que se encuentran afectadas por el cambio climático.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

AMB: Me emociona que cada día somos más los fotógraf@s que contamos cómo vemos el Ecuador y cómo transitamos los espacios. No somos muchas mujeres, ojalá cada vez seamos más y podamos organizar colectivos de trabajo. Me atrapan las formas en las que los fotógrafos ecuatorianos estamos explorando nuestra historia y nuestra identidad; también me gustaría ver imágenes más experimentales y al decir esto, me encantaría a mí transitar por esos espacios y creaciones.

Gabriela Portaluppi

“Este no es el paraíso”

Gabriela Portaluppi, fotógrafa seleccionada en la categoría profesionales nos comparte sobre su acercamiento a la fotografía y sobre su proyecto, “Este no es el paraíso”.

GP: Un día me preguntaron por qué me gustaban tanto los zoológicos y los acuarios, siendo yo una amadora de los animales. Muchas de las personas que me preguntaban eso, tenían razón, coincido con ellos, es la manera más triste de verlos.

Empecé a reflexionar sobre esto e intenté buscar una respuesta visitándolos más a menudo usando la fotografía para retratar lo que más me llamaba la atención, como respuesta vi que me sentía cada vez más atraída a estos sitios, descubrí mi fascinación por los lugares en los que se encontraban y cómo el ser humano se esfuerza para crear un mundo de falso de paredes que simulan selvas y piedras hechas de cemento, solo para que el público tenga una idea de cómo sería su verdadero entorno.

Pero no lo es, llegamos a normalizarlo y a disfrutarlo como espectáculo cotidiano olvidando que ellos no pertenecen ahí, pero realizando este proyecto ellos me recordaron que no es así…


Desde pequeña tuve interés en la fotografía, pero no fue hasta que entré a la universidad cuando empecé a tomármelo más en serio. Luego cuando decidí estudiar cine se convirtió en mi herramienta para mi trabajo como Directora de Fotografía y empecé a pasar mucho tiempo en el laboratorio (todavía no tenía los recursos para comprarme una cámara digital).

En el 2012 decidí dedicarme enteramente a la fotografía y me fui a estudiar un Postgrado para aprender a desarrollar un proyecto. Mi trabajo final fue el que me llevó a México para realizar el Seminario de Fotografía Contemporánea en el Centro de la Imagen. Fue ahí donde empecé el trabajo sobre los animales, al principio tuve la idea de hacer como una especie de cuento que hable de la maldad humana a través de ellos, pero tras visitar muchas veces el zoológico la idea inicial fue cambiando, y me interesé más por los lugares donde vivían, así empecé a visitar cada zoo de las ciudades que visitaba y terminé realizando el proyecto “Este no es el paraíso”.


FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

GP: El proyecto lo comencé en 2015 y lo terminé este año (2018) porque necesitaba cerrarlo, sentía que ya no era muy coherente realizar un trabajo sobre el encierro de los animales y seguir pagando a estos lugares (excepto al de México que es gratis y es donde se realizaron la mayoría de las fotos). Uno de los retos fue concretar la idea, sabía que había algo que me molestaba de estos lugares pero no sabía como definirlo, creo que el reto principal lo tengo ahora, cuando es el momento de moverlo y darle la difusión adecuada.


FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

GP: Espero no sonar pesada con lo que voy a decir, pero he tenido la oportunidad de estudiar fotografía en algunos países y esto me ha ayudado a ver de cierta forma el panorama que hay en Ecuador. Creo que tenemos una ventaja y es que la fotografía no ha sido explotada como en otros lugares, creo que en Ecuador lo documental todavía es más fuerte que el artístico (no significa que uno de los dos sea mejor) pero al no tener tantos lugares donde exponer veo que es más importante para los fotógrafos ecuatorianos contar una historia que vender una obra y eso lo veo muy positivo.



FA: ¿Tienes nuevos proyectos en mente, nos puedes contar sobre otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?

GP: El primer proyecto que realicé como trabajo final del postgrado fue sobre objetos familiares, en el siguiente me centré en la observación de animales. Para el proyecto que estoy trabajando ahora quería ser más participativa. Escogí tratar el tema de los galgos en España, que si bien es una tradición de varios siglos actualmente es un problema por la vida “útil” que estos animales tienen para la caza o carreras y luego son abandonados o asesinados. He decidido trabajar por capítulos y en este primer capítulo me centraré en los dueños de los galgos que los usan para estos fines, luego seguiré con el tema del abandono y las adopciones.



María Fernanda Landín

“La ruta expirada”

María Fernanda Landín, fotógrafa seleccionada en la categoría profesionales nos habla sobre su acercamiento a la fotografía y sobre su proyecto, “La ruta expirada”, trabajo que presentó a Foto Álbum.


MFL: Empecé a interesarme en la fotografía análoga en mi adolescencia, entendía intuitivamente la cámara ya que no era muy buena recordando consejos o técnicas de un amigo que intentó enseñarme y en base al error lograba fotos interesantes.

El proyecto de la ruta de cementerios, al que titulé, “la ruta expirada” nace de la necesidad de escapar del invierno de Santiago de Chile donde vivo y regresar por tierra al calor de Guayaquil dónde nací. Tenía mucha curiosidad por conocer el norte de chile, está lleno de extraños y antiguos cementerios de pueblos mineros abandonados, algunos bien conservados por el aire seco del desierto y otros destrozados por terremotos.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

MFL: Recorrí el norte de Chile, Bolivia y Perú en 3 meses y me demoré otro mes más en revelar, casi no logro salir de Chile por un tema absurdo de papeles, por suerte me ayudó un ángel de extranjería en Arica, pero aparte de eso fue muy divertido estar sola recorriendo largas distancias, encontrando rollos expirados y entrevistando choferes de todo tipo en las fronteras de Chile-Bolivia en especial la de Huaraz.




FA: ¿Nos quieres contar acerca de nuevos proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?

MFL: Estoy haciendo un documental sobre un edificio que se incendió en el centro de Santiago, en el edificio viven inmigrantes haitianos y peruanos en condiciones de hacinamiento, subarriendos costosos y precariedad laboral. El incendio revelo el abuso de los arrendatarios y sus abogados que ahora los quieren desalojar, además cada habitación tiene una historia que contar… Estoy en eso.



Josselyn Cabezas

“Fuerza simbólica”

Josselyn Cabezas, fotógrafa seleccionada en la categoría emergentes nos cuenta cómo fue su acercamiento ala fotografía y sobre su proyecto, “Fuerza simbólica”, trabajo que presentó a Foto Álbum.

JC: Siempre tuve un apego con la fotografía, a los 16 años tome un curso y al poco tiempo ya me encontraba haciendo proyectos, en medio de este amor por la fotografía decidí especializarme en Diseño Fotográfico en el Instituto Metropolitano de Diseño. La idea de este proyecto nace realizando un foto documental sobre los pescadores, que inició en el Mercado Mayorista del sur de Quito donde pude hacer contacto con comerciantes de pescado y viajé con ellos hasta el mercado de Manabí, encantada por todas las historias que se podían contar del trabajo de la pesca, mi proyecto a futuro iba a tratar este tema más a profundidad, al poco tiempo, lamentablemente sucedió el terremoto del 16 de abril del 2016 y después de más de un año del suceso decidí plantearlo como proyecto de titulación, el proyecto retrata la vida de los pescadores después del terremoto, estaba informada y tenía contactos en la Chorrera, una comuna de pescadores en el cual se centraba mi investigación.


“Fuerza simbólica”, se realizó en la comuna “La Chorrera”, población ubicada en Pedernales – Manabí. Su mayor fuente de ingresos es la pesca, lamentablemente fue afectada por el terremoto del 16 de abril del 2016 con daños materiales e inmateriales irrecuperables, según el censo elaborado por la FENACOPEC se encontró que el 90% de las viviendas se derrumbaron; actualmente no existe un conteo exacto de como se ha dado el proceso de reconstrucción, muchos de los habitantes no tienen hogar, la ayuda que se brindó no fue para todos; los habitantes están perdiendo sus tierras siendo invisibles para alguna solución. El asesor de la Cartera del Interior declaró, que deben salir del lugar, como consecuencia, las familias pesqueras están en constante lucha por su territorio ya que el 80% de la comuna se dedica a la pesca, esto puede provocar que se termine con un pueblo de pescadores.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

JC: El reto más grande del proyecto, “Fuerza Simbólica”, fue ganarme la confianza de las personas para así llegar a una intimidad, también hubieron retos de logística pues no consideré donde dormir ni comer, pero fui aceptada para convivir en las carpas y esto generó más confianza, en realidad no existieron mayores complicaciones porque siempre estuvieron de acuerdo en darme a conocer su situación y al poco tiempo ya no sentían mi presencia, ya formaba parte de su comunidad. El proyecto me tomó dos viajes, en cada viaje permanecí cinco días.




FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

JC: Admiro mucho los trabajos documentales de los fotógrafos ecuatorianos, principalmente en pensamiento y sensibilidad para los temas tratados, existe una inmensidad de temas actuales en nuestra misma cotidianidad y se han creado plataformas digitales como Instagram para la difusión de los proyectos en colectivo, de igual manera he visto mucho sobre el movimiento foto documental ficción que es más contemporáneo, y deja a un lado lo clásico comunicando con técnicas más creativas, creando montajes y finalmente plasmando historias en foto libros con muchísimo diseño.



FA: ¿Nos quieres contar acerca de nuevos proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?

JC: Me interesan mucho las injusticias sociales, realicé un trabajo de fotografía documental en Yúrac, una comunidad que por más de 20 años fue expropiada parte de sus tierras injustamente, finalmente las recuperaron y al poco tiempo retomaron la siembra a pesar de su avanzada edad, principalmente las mujeres de la comunidad, la idea fue una configuración de la identidad en el sector. Actualmente me encuentro en la fase de investigación sobre la expropiación injusta de tierras a los habitantes de San Rafael, que por motivos de tráfico en el sector del San Luis, Valle de los Chillos, se quiere realizar la ampliación del puente en el área de vivienda de siete familias, se afirma que son invasores y que no existe una remuneración elevada, dejando a muchas familias desamparadas. Considero que la fotografía es un arma de protesta y que si no se comunica perdemos una historia y no dejamos memoria.



Carol Ross

“Feminaturaleza”

Carol Ross, fotógrafa seleccionada en la categoría profesional nos cuenta un poco sobre su acercamiento a la fotografía y sobre cómo nace la idea de su proyecto “Feminaturaleza”, presentado a Foto Álbum.

CR: Desde pequeña me incliné por las artes visuales especialmente por la pintura, cuando tenía 16 años llegó a mis manos una revista de las 100 mejores fotos del año de National Geographic, entonces me enamoré y supe que quería tener una cámara profesional para crear imágenes, en 2010 entré a un curso de fotografía en Guayaquil, luego me decidí por la carrera y actualmente soy docente, la fotografía ha sido un camino de aprendizaje y autoconocimiento en donde la cámara se ha convertido en el medio para exteriorizar los sentimientos o pulsiones que de alguna forma me atraviesan como persona, así como un descubrir constante de formas y comportamientos del ser humano y la naturaleza.

La serie “Feminaturaleza” surge de una búsqueda por encontrar lo extraordinario dentro de lo cotidiano en mi relación con la naturaleza, crecí en un pueblo en la provincia de Los Ríos yendo al campo todas las semanas, he admirado siempre la forma de las plantas y la capacidad creadora-sustentadora que tienen para brindarnos, este proyecto surge de observar la feminidad intrínseca en estas formas y comportamientos como una analogía del ser-mujer.

Las mujeres somos cíclicas como la tierra, como la luna, como el universo. Desde nuestra primera menstruación hasta la menopausia, nuestra realidad como mujeres conlleva cambios continuos con cada ciclo menstrual, así como cada ciclo menstrual nos lleva por ritmos cambiantes de nuestra energía, sexualidad y creatividad. En las imágenes, las formas de la naturaleza adquieren un nuevo significado al ser re- contextualizadas para evocar nuestro cuerpo-estado femenino y sus procesos naturales, siendo la vulva el símbolo esencial, trato de valerme del recurso de la poesía visual para revelar otras narrativas posibles que bordean la fotografía documental.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

CR: Decidí hacer el proyecto con mi cámara análoga de 35mm que tiene una fuga de luz, el mayor reto fue tener la cámara a la mano con suficiente rollo cuando encontraba escenas o elementos que me interesaban ya que hacía varios disparos, hubo ocasiones en donde sabía que iba a viajar al campo y no había rollos en Guayaquil, entonces decidí con calma viajar específicamente para encontrar estas formas, de pronto encontraba más de lo que pensaba, tomar las fotos y armar la serie me tomó casi 1 año. Espero seguir encontrando feminaturalezas a lo largo de la vida.



FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

CR: Creo que la fotografía documental es el campo más explorado en Ecuador debido a la naturaleza misma de la fotografía, de hecho la primera vez que agarramos una cámara lo hicimos por la necesidad de registrar o documentar algo. Sí he notado un crecimiento de fotógrafos y colectivos consolidados que están haciendo de la fotografía documental un oficio y una plataforma para visibilizar e internacionalizar diversas historias y condiciones de vida en el país, y por ende de la propia fotografía. Sin embargo creo también que en el amplio campo del género documental nos hace falta seguir explorando o creando nuevos sub-géneros para enriquecer el lenguaje fotográfico a nivel local.



FA: ¿Nos quieres contar acerca de nuevos proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?

CR: Actualmente estoy trabajando un proyecto colectivo que se llama “Mujeres mirando” somos tres mujeres interculturales que venimos compartiendo la amistad y los viajes a la selva desde hace más de 10 años. El proyecto es la recopilación de imágenes que se cruzan, la mirada de Manuela Ima (Waorani) Romelia Papue (Kiwchua) y la mía que soy mestiza en un recorrido por la historia y el rol de la mujer waorani desde el contacto inicial hasta la presente civilización, realizamos la primera muestra en Puyo y estamos trabajando en las siguientes muestras en Quito y Guayaquil, Les dejo un párrafo bastante acertado del texto que escribió Cristina Mancero para Terra Incógnita: “Es relevante entonces esta muestra de formas de ver, de modos de relacionarse, de maneras de conectarse y de resistir: contar desde las vísceras o desde el conocimiento técnico, desde el hecho de ser parte de una comunidad o de ser externa a ella; contar desde las elecciones que han hecho estas mujeres en un campo dominado por hombres y por una visión occidentalizada. Resistir. Desde el conocimiento y desde las vísceras. Pero resistir.”

Pueden conocer más de proyecto en el Instagram @mujeresmirando (Onkiyenani Aranipa)

Martina Orska

“Manchakuy”

Martina Orska, fotógrafa seleccionada en la categoría de profesionales nos cuenta sobre su relación con la fotografía y que la motivo a realizar su proyecto “Manchakuy”.


MO: Mi acercamiento a la fotografía empezó en mi adolescencia, nada muy transcendental, la verdad solamente me gustaba documentar lo que estaba viviendo.  Lo que si me doy cuenta ahora, cuando veo esas fotografías con aires adolescentes es que siempre tuve un particular acercamiento al color.

La idea de “Manchakuy” nace a partir de una recopilación de escritos que hice durante cuatro años, tiempo por el que estuve danzando entre la depresión y la ansiedad. Estos escritos fueron transformados a imágenes en la selva del Cuyabeno. La selva solía ser el único lugar donde me sentía feliz y tranquila. Por esta razón me pareció interesante volver y llevar mi tormentoso interior al lugar donde iba para escapar.  Una vez en la selva me dejé llevar por lo que alguna vez describí como “la locura misma”  convirtiendo la desolación en fotografías.


He escuchado del miedo a morir pero yo tengo miedo a vivir. Me habían hablado del miedo a la oscuridad, pero no del miedo a mi oscuridad. No me reconozco en mi propio reflejo. Es como si mi alma no encajara dentro de mi cuerpo. Me siento incompleta. Me tiemblan las piernas y no puedo levantarme.  No puedo moverme; estoy presa dentro de mi. Quisiera taparme los oídos y no escuchar, pero no funciona porque mi cabeza desconoce el silencio. Soy muda, incapaz de entablar un diálogo, solamente puedo ver a través de la distorsión. Quiero esconderme, quiero correr, quiero morir.



Siento que me falta el aire y no puedo respirar. Es como estar envuelta en el soplo de un gigante  siento mi cuerpo, frágil y desprotegido, chocar contra un árbol. El árbol soy yo; mi ser más oscuro, más triste, más vulnerable que me vuelve una víctima sin serlo. Ese otro yo desea que me revuelque en mi  tristeza, que el dolor sea la llama que me  mueve y que me paraliza. Desea que mis lágrimas inunden la  cama, el  baño, el cuarto, el jardín, el bosque,  y entonces se que la depresión ha vuelto… No entiendo cómo es posible, si hace una semanas todo era luz e ilusión, sentía un impulso de vida. Regresé a la sombra del hoyo, aquel que no tiene final, en el que la  única luz es la muerte.



Una vez más la depresión, una vez más la ansiedad. Una vez más de despertar con la almohada empapada. La ansiedad es la locura misma, una plaga que invade mi  cuerpo y me desgarra.  A la mirada del resto estoy bien, pero mi alma, invisible, está rota.


Me río cuando pienso que me paraliza contestar una llamada, salir de la cama o manejar. Me río aunque no es gracioso; soy el personaje de una tragicomedia, de mi propio infierno.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

MO: Mi hermana y los bichos no tienen ninguna clase de relación cercana. Varias veces me dijo que no iba a acostarse o sentarse en lugares donde podrían salir hormigas o arañas. Fue un gran reto trabajar con alguien con quien tienes tanta confianza (risas). El panorama es este: dos hermanas en la selva, cargando una cámara, la mochila de la cámara por si acaso tenga que cambiar de lente, puestas poncho, sudando, llenas de picados, en botas y yo hablando de mis épocas de tristeza.

La verdad las imágenes las tenía impregnadas en mi cabeza, lo único que necesitaba era replicarlo y dejar que fluya con el ambiente y los elementos selváticos. Los retos con los que me encontré fueron técnicos, climáticos y de actitud (de la chiquita).



FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

MO: Creo que hay muchos fotógrafos talentosos los cuales están contando historias de mucha importancia para nuestra esencia como ser humano, no necesariamente relatos positivos pero algunos que muestran nuestra crudeza. Por otro lado, he visto que fotógrafos toman un rumbo que parece documental pero que roza con la fotografía de autor. Me parece un género muy interesante y tengo mucha curiosidad de ver lo que será de ello en el futuro.



FA: ¿Nos quieres contar acerca de nuevos proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?


MO: Por el momento no tengo nuevos proyectos en mente. Estoy a días de empezar un viaje por el África y quiero explorar otros tipos de fotografía en los cuales no he incursionado. Estaré viajando por seis semanas y me compré un nuevo lente que a ratos me arrepiento porque pesa demasiado. Creo que ese es mi proyecto, dejar que la fotografía me sorprenda.

Mariana Cevallos

“Nuestra piel”

Mariana Cevallos, fotógrafa seleccionada en la categoría de emergentes con el proyecto “Nuestra piel”. Mariana nos habla sobre este proyecto que aun esta en proceso junto con otros más.



MC: Desde que era niña me sentí interesada por la fotografía, en aquel entonces tenía una cámara kodak compacta de mi madre y hacía fotos de todo lo que me rodeaba. Con los años supe que eso era lo que quería hacer con mi vida y decidí estudiar diseño fotográfico en La Metro. Durante la carrera siempre me sentí especialmente interesada e involucrada en la fotografía documental y la mayoría de mis trabajos académicos iban por esa línea. 

La idea del proyecto “Nuestra Piel” surgió cuando aún estaba estudiando, siempre me he sentido preocupada por las temáticas sociales relacionadas directamente a la mujer y el tema de la imagen corporal es realmente un conflicto social enorme. Creo que para nadie es un secreto que las mujeres estamos constantemente bombardeadas por los estereotipos de belleza, pero con mi proyecto quise dar una forma distinta de ver, una forma positiva de abordar la imagen de la mujer, dando la oportunidad de reconciliación y creando un espacio de liberación y paz entre las participantes y sus cuerpos.


Creo que en su mayoría, los proyectos personales nacen de una necesidad íntima, personal precisamente. En mi caso mi relación con mi cuerpo fue durante muchos años completamente negativa, de odio. Por esto sentí que a través de otras mujeres y sus historias podía no solo ayudar a sanar sus propios conflictos con la fotografía sino también ayudarme a mí misma.

La revolución comienza en cada mujer, con su cuerpo, su forma de entenderse y más que nada su forma de amarse. Mi relación con mi propio cuerpo ha sido una travesía compleja, por un lado la inherente sensualidad de la mujer que me permite descubrirme hermosa en la comodidad de mis espacios seguros e íntimos, por otro, la constante presión mediática que te bombardea con estereotipos de lo que significa una “mujer hermosa”. Esta ambigüedad impulsó el deseo de indagar en la relación con el propio cuerpo y la percepción de belleza de otras mujeres, sus formas de verse y amarse.



FA: ¿Cuáles fueron los retos con los que te encontraste al realizar el proyecto y cuánto tiempo te ha tomado desarrollarlo?

MC: Llevo alrededor de siete meses trabajando en el proyecto y seguiré por mucho tiempo más. Creo que han surgido bastantes retos de diferente magnitud en estos meses. Antes de comenzar a fotografiar investigué mucho, leí mucho sobre los conflictos de autoestima, la imagen corporal en Latino América y sobre distintos proyectos que se están realizando en el mundo ligados a esta misma idea. Leer tanto sobre esto y sentirme desconectada emocionalmente de mi cuerpo era exhaustivo pero poco a poco me sirvió a mí como mujer y por supuesto a la forma de desarrollar el proyecto. Después la convocatoria fue complicada. Muchas mujeres estaban interesadas pero al comprender que las fotografías eran en ropa interior desistían. Creo que hubieron mujeres que no se sentían con el valor suficiente para posar así, y muchas más tenían un conflicto moral al respecto, aún se asume como algo condenable el que la mujer se sienta en libertad de mostrarse como es.


Finalmente cuando ya tenía un grupo de mujeres confirmadas, tuvimos problemas con algunas de ellas durante las sesiones de fotos. El momento de estar frente a cámara y conversar sobre sus experiencias con su cuerpo la emoción las sobrepasaba, había llanto, vergüenza y al final no se podía realizar las fotografías. De todas formas cada una de las experiencias que tuve y tengo con las mujeres que conozco es valiosa para mí. Las conversaciones y la empatía que tuve con la mayoría de ellas han sido maravillosas. Para mí, el hecho de conversar y apoyarnos entre nosotras es fundamental en el proceso, tanto como fotógrafa como para ellas como participantes.



FA: ¿Cómo ves la fotografía documental en el Ecuador?

MC: Creo que la fotografía documental está teniendo un gran avance y desarrollo en el país. Conozco el trabajo de muchas mujeres dedicadas al área documental, preocupadas por temas no tan explorados y más que nada con ideas nuevas e iniciativas positivas. Considero que está en un momento de crecimiento dónde cada vez más personas nos involucramos completamente, pensando en la fotografía como un trabajo profundo, de investigación, de aporte a la sociedad y más que nada dándole todo el tiempo necesario a nuestros proyectos. Todo el material que se está produciendo en esta línea es sumamente sólido e importante y más que nada formará parte de una narrativa futura de lo que se vivió y sintió social y políticamente en el país.

Me parece que estamos viviendo un momento importante para la fotografía con constantes talleres, charlas y encuentros de gran magnitud donde se puede crear y consumir ideas y formas del ver el mundo.


FA: ¿Nos quieres contar acerca de nuevos proyectos que tengas en mente u otros proyectos que hayas realizado en tu trayectoria?

MC: Como mencioné aún estoy trabajando en “Nuestra Piel” y seguiré haciéndolo por más tiempo, quiero llegar a crear un trabajo sumamente sólido y grande, es un sueño muy personal. También estoy trabajando en mi proyecto “Warmi” que de hecho fue mi trabajo de titulación. Está enfocado en la belleza de las mujeres indígenas entendida desde su punto de vista, colocándolas como protagonistas completas del desarrollo del proyecto donde a través del retrato busco mostrar el concepto de belleza que tienen estas mujeres de sí mismas. En cuanto a proyectos nuevos, tengo algunos en mente, todos relacionados a la mujer pero aún no los pongo en marcha.