María Teresa Ponce


María Teresa Ponce es una fotógrafa, arquitecta y artista con sede en Quito, Ecuador. Ha participado en varias exposiciones nacionales e internacionales incluyendo, PHOTOESPANA, Bienal da Mercosul, la Bienal de La Habana, South Korea DAEGUPHOTO BIENNALE.

Su trabajo forma parte de varias colecciones públicas y privadas, incluyendo el Museo del Barrio (NY), el Museo de Arte de Queens (NY), el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Argentina) y la Fundación El Comercio (Ecuador).
El trabajo de Ponce está incluido en varias publicaciones de libros, incluyendo “Ciudades y Contaminación”, VV. AA., Lunwerg Editores, “No Sabe/No Contesta”; Prácticas Fotográficas Contemporáneas Desde América Latina, Rodrigo Alonso, y también mencionado en revistas internacionales como The New York Times y “Arte Al Día” International Magazine of Contemporary Art.
Ponce recibió varios premios, entre ellos el Premio de París de la IX Bienal Internacional de Cuenca, la Beca de la Fundación Aaron Siskind, el Premio de Becas para ex-alumnos de la Escuela de Artes Visuales y el Premio de Becas Paula Rhodes. Ponce coordinó durante ocho años el Departamento de Fotografía de la Universidad de San Francisco de Quito.


FA: Hemos revisado tu trabajo; Oleoducto. Fabiola tuvo la oportunidad de verlo en vivo cuando residía en España. La verdad es que es un trabajo ecuatoriano que nos ha marcado como fotógrafas, puesto que tiene una profunda investigación detrás y la forma de fotografiar marca –pensamos– un hito en la historia de la fotografía documental en el Ecuador. Se aparta de esa mirada lejana característica del documental tradicional para volverse un trabajo personal que cuenta sobre las inquietudes de la artista sobre un Ecuador post-colonial.

Cuéntanos cómo nace la idea de este proyecto. ¿Por qué decidiste realizar este trabajo fuera de Ecuador como nos cuentas en tu página y vemos en las fotografías?

MTP: Bueno, les agradezco mucho a las dos. Qué lindo escuchar esas palabras. Les felicito por este emprendimiento, seguro van a tener mucho éxito. Bueno, con respecto al trabajo, diferentes proyectos a través de mi vida, como que uno ha llevado al otro. Yo me metí en el género del paisaje cuando estaba haciendo mi maestría en los Estados Unidos y estaba haciendo un trabajo bien largo con inmigrantes ecuatorianos que vivían en Ecuador y España. Ahí es cuando comencé a hacer paisaje porque uno de los proyectos que hice fue generar videos que la gente me pedía del Ecuador y muchos me pedían paisaje. Querían ver cómo estaba su ciudad, cómo estaba el malecón, cómo estaba tal río. Entonces, ahí empecé a trabajar con paisajes. Yo siempre he tratado de que los proyectos determinen un poco el género y el medio a veces incluso. Sin embargo, todavía me considero una fotógrafa documentalista en ese sentido. Entonces ahí empezó la investigación del paisaje, en el proyecto de migración, pero se plasma en fotografía a gran escala –incluso hecha con película– el rato que empiezo el trabajo de oleoducto que surge en un viaje a la playa con mi papá que también era arquitecto y que me hablaba del modernismo y de la maravilla del modernismo. Me decía: “mira esa maravilla de oleoducto”, pero claro yo vengo de una diferente generación. Yo veo el oleoducto y pienso en otras cosas. Fue interesante esa mirada, como dice tu pregunta, colonialista o modernista. Ahí es cuando empecé a jugar a esa doble mirada, a esa sensación de que se está y no, esa idea de lo presente, no presente; y en ese momento estaba yo más interesada o más empapada de lo que era el problema medioambiental del mundo. Eso me inspiró muchísimo a trabajar el proyecto en diferentes países de Latinoamérica.

Con respecto a las referencias, inmediatamente comencé a ver pintores del siglo XIX que es algo muy común en este tipo de fotografía. Jeff Wall, por ejemplo, se basa en pintura. De ahí surge esta idea y empiezan a coincidir un montón de cosas. Entre eso los paisajes en sí, trabajando en zonas más rurales ayuda a generar un paisaje más “romántico”. Me ligué con gente de Oil Watch que es una organización que existe por todo el mundo: ambientalistas, activistas, trabajando a favor del ser humano y de la tierra y a veces en contra de las petroleras. A cada país a donde yo viajaba, con excepción del Ecuador, yo me conectaba con alguien de Oil watch y estudiaba la fotografía de esa época que al final usaba la misma estética casi toda, muy clásica; la forma de componer que fue súper interesante, incluso la perspectiva, el punto de vista. Generalmente tenía que poner el auto para pararme encima, si te fijas bien, te preguntas: ¿dónde está el fotógrafo? Finalmente hice Venezuela, Argentina y Brasil fue la última que hice, me lo pidió la Bienal de Mercosur, me contrató para hacer la parte de Brasil y ahí llegué a la parte más drástica del oleoducto que es una imagen que no muestra nada prácticamente., Es un manglar, es un lodazal básicamente, y para mí el proyecto concluye ahí. Para mí fue como: Después de eso, ¿qué voy a fotografiar?
En cuanto a esta serie, ese fue el cierre. Es un trabajo que a mí me encanta. Por su formato ha sido complicado exponerlo todo, pero bueno ha circulado en diferentes áreas, países y canales, lo cual para mí es interesante.


FA: ¿Cómo fue el proceso para que este trabajo tuviera tanta acogida en el extranjero?

MTP: Bueno, lo que a mí me parece que impulsó mucho este trabajo fue Photo España. Yo básicamente apliqué, como todo el resto, el trabajo fue preseleccionado. La ventaja es que en Photo España, en esa época, te pagaban todo y eso es un poco lo que impulsa a canales internacionales. De ahí salió lo de la bienal de Brasil y tal. A Argentina accedí a través de curadores. Por ventaja o desventaja, el mundo del arte contemporáneo se maneja así. Creo que es importante hacer el trabajo y mostrárselo a las personas indicadas, en el momento indicado.


FA: ¿Tuviste dificultades al momento de presentarlo en otros contextos fuera de Sudamérica? ¿Cómo fue recibido tu trabajo?

MTP: Yo creo que es un trabajo, no lo definiría como conceptual, pero sí pienso que es un trabajo para un público que requiere entender un poco la relación entre la fotografía y la pintura. Hay algunas capas que pertenecen más al mundo del arte contemporáneo. Para serte sincera, hoy en día me encanta la obra, me parece genial, pero sí quisiera poder acceder con una obra así, a públicos más grandes. Es decir, a públicos no necesariamente del mundo del arte. Por ejemplo, en Argentina lo que a mí me pareció fascinante fue que la mayoría de los argentinos no saben que los oleoductos y las petroleras han afectado a los Mapuche directamente, incluso muchos no saben que hay mapuches argentinos. Ese tipo de historias a mí me parecen bien interesantes.

Yo creo que es una obra que se aseguró por varios lados: en formato, en color, en referencias, en temática. Cogió una vida muy segura en ese sentido y está bien, pienso que a veces hay que hacer eso. Ahorita, por ejemplo, la fotografía que están mostrando en el cartel, del lago Maracaibo, es súper interesante en el momento que está viviendo ahora Venezuela, siendo uno de los lagos más contaminados, sino el más contaminado de Latinoamérica.
Entonces en el tema del color, para mí, la pintura fue importantísima porque yo sabía que el lago tomaba esos colores por la pintura, porque había estudiado arte. Puede ser que yo no haya llegado al atardecer, pero me quedé esperando. Yo sabía que el lago iba a cambiar de color con el atardecer. Yo decía esto de ley se pone rojo o rosado y cada editor me fue guiando con el tema del color y forma.


FA: ¿Qué podrías recomendar a fotógrafos emergentes para que difundan lo que producen?

MTP: La mejor forma de crecer como fotógrafos es con la crítica y con la autocrítica. También hay esa parte, la gente tiene miedo a que le digan que algo no está bien, pero solo así puedes crecer y aprender. Entonces, primero no tener ese miedo; segundo, ser muy profesional porque desgraciadamente todavía hay ese aura de que el artista o el fotógrafo es un bohemio, desorganizado, y el mundo no es así; tercero, saber presentar, esa es una de las cosas que más faltan en los alumnos en el Ecuador. Lo he visto como docente. Si llevas tus fotos en una caja, el color de la caja, el tamaño, que estén bien impresas, no mal cortadas. Un 70% de las veces que yo he visto un trabajo fracasar, no necesariamente ha sido por un mal concepto o un mal fotógrafo. Yo no creo que hay malos fotógrafos, creo que es más un tema de presentación, de saber que si tú quieres que alguien compre tu producto lo tienes que empacar bonito y así funcionan los curadores. Tiene que ser un objeto preciado, si quieres que lo vean así.

También es importante estar claro en lo que estás haciendo. Eso siempre depende del nivel en el que estás porque en la escuela, lo que quieres es que te den feedback (retroalimentación); en la tesis, quieres desarrollar algo propio; pero ya cuando vas a Photo España, no puedes jalarte en el sustento teórico, ni puedes mandar una foto mal impresa, porque simplemente puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no la presentaste bien, no vas a ser tomado en cuenta. Todas las personas en Photo España, tanto los preseleccionados como los que fuimos seleccionados, todos teníamos una presentación impecable. Aquí no se valora. No entendían hasta que yo les mostraba mi forma de presentar. Tal vez solo los arquitectos saben cómo presentar bien. Al resto le falta esa parte, un poquito de promoción de uno mismo y esa nitidez, esa limpieza y esa organización que un curador, un coleccionista o un decano quiere ver.


FA: ¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has tenido que enfrentar como fotógrafa?

MTP: Saber qué fotografiar después de terminar un proyecto. (Risas) Me imagino que esto es porque la vida de uno va cambiando y tus intereses se vuelven otros.


FA: Y al momento de fotografiar algún reto que hayas tenido, ¿quizás con la gente?

MTP: Yo creo que siempre es una responsabilidad ser un fotógrafo documentalista. Creo que tal vez uno de los grandes retos es preguntarse a uno mismo: Para qué estoy haciendo esto? Y ser súper honesto porque a veces uno se engaña y dice, es que quiero contar la historia de esta pobre gente. Sí, pero no les vas a cambiar la vida. Hay que ser honestos con eso. Tampoco vas a cambiarle la opinión a una petrolera. Tal vez vas a transmitir tu propia visión, tal vez la de a lado, pero ahí queda. Eso es súper importante porque hay mucho auto-engaño allá afuera.


FA: Observamos en tu web que algunos de tus proyectos han sido expuestos en el espacio público, háblanos de “Yuyana”, por ejemplo, ¿qué piensas sobre salir del espacio tradicional de galería para llevar la fotografía al espacio público?

MTP: Como te dije al principio, en mis proyectos siempre he permitido que el proyecto defina el medio y no al revés. Yo empecé haciendo un trabajo fotográfico con inmigrantes, pero la gente quería hablar entonces migré al video. Hacía video: mensajes entre familias ecuatorianas viviendo entre Ecuador, Nueva York y España. Iba de un país a otro entregando estos videos y haciendo videos. En eso también se generó un proyecto de arte público que se presentó tanto en Nueva York como en la bienal de Cuenca. Ahí hubieron algunas ramas entre esas la de un camión, todo esto radica en que tengo todas unas historias grabadas de cómo la gente pasa con coyotes desde México hasta Estados Unidos, ecuatorianos que contaban sus historias; entonces todos se meten en un camión, eran unas proyecciones de personas dentro de un camión o paisajes fuera del camión que iba variando dependiendo del contexto y del país en el que se hacía. En Cuenca también se hizo una pequeña obra donde se intervino –creo que ya no debe estar ahí, no estoy segura– un mapa donde se pusieron las fotos de las casas de los migrantes que están a las afueras de Cuenca. Me parecía interesante que las casas iban desapareciendo porque es como que se iba desapareciendo el inmigrante. Exploré muchos mini proyectos y grandes proyectos dentro de esta temática que trabajé como por dos a tres años. Decidí llevarlo al espacio público porque era el formato indicado en ese momento en Nueva York, en Queens, en un área donde había un montón de ecuatorianos, muchos manejando camiones de mudanza. Entonces yo empecé proyectando paisajes que los mismos ecuatorianos querían ver en esos camiones.


FA: ¿Cómo ves a la fotografía documental contemporánea en el Ecuador?

MTP: Para serte sincera no he sido muy activista últimamente, no voy a muchas exposiciones, pero en el tiempo en que yo estaba dando clases, especialmente, diría que siento que todavía hay mucha fotografía documental clásica que se hizo muy bien, hay algunas personas que han hecho un gran trabajo en lo que es fotografía clásica documental. En cuanto a lo que se llama el nuevo documentalismo, no puedo decir que he visto mucho, pero tampoco he estado muy presente en la escena del arte en los últimos años en el Ecuador. Yo estoy viviendo en el Lago San Pablo actualmente.


FA: ¿En qué proyecto te encuentras trabajando hoy en día?

MTP: Diseñé un hotel ecológico en el Lago San Pablo y yo manejo eso hoy en día, he estado más en la arquitectura.


FA: ¿Cómo ha sido tu experiencia como educadora en el campo de la fotografía?

MTP: Lindo. Estuve ocho años manejando el programa de fotografía en la San Francisco, hicimos una escuela chévere. No sé cómo esté ahorita. Algunas personas, algunos alumnos míos que siguen en la fotografía, veo un par que están en Nueva York exponiendo no necesariamente fotografía, pero arte.
Fue una linda experiencia que también me permitía viajar y hacer mis proyectos.


FA: ¿Qué te parece que existan convocatorias como esta, dirigidas únicamente a mujeres fotógrafas, ahora es algo que se está dando bastante en otros contextos también?

MTP: Me parece muy bien, yo creo que la apertura a todo el mundo es importantísima. Sería interesante que se abra una convocatoria para hombres a ver que sale. Yo creo que la fotografía es un medio inclusivo, siempre lo ha sido. Así nació, así morirá. Cada vez es más inclusivo, demasiado a veces, pero yo pienso que está muy bien. Como te digo, les deseo mucha suerte. Me parece linda la iniciativa.


FA: ¿Qué recomiendas a los jóvenes que están empezando a fotografiar?

MTP: Que trabajen muchísimo. Yo siempre les decía a mis alumnos que un fotógrafo en la National Geographic, para sacar un artículo de unas 10 a 12 imágenes, tenía que fotografiar 600 rollos. Entonces trabajo, dedicación y disciplina es muy importante.